Devocional Familiar

Mensaje No 1.

Ofrecer Acción de gracias, me da descanso.

Filipenses 4:6 «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias».

Muchas veces nos preguntamos porque será que Dios no escucha mi oración?.

Nos desgastamos mucho tiempo al llorar y rogar a Dios por algunas peticiones que tenemos en el alma y en ese ir y venir parece que nuestras fuerzas se agotan, nuestro espíritu se turba y es ahí cuando el enemigo quiere hacernos creer que no vale la pena tanto orar, que a Dios no le interesa nuestro clamor y pretende convencernos de no orar, pero, Cuidado! Porque en realidad Dios sabe de nuestra oración y petición antes de hacerla.

«pues aún no esta la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tu la sabes toda» Salmo 139:4

Lo que pasa es que a veces sólo nos acordamos de hacer oraciones en súplica y ruego repitiendo sin sentido, se nos olvida que Jesús nos enseñó cómo orar y esa especial fórmula de oración no nos fue dada para usarla como vanas repeticiones, sino como una manera de poder comunicar a Dios nuestras necesidades y que a la vez estemos seguros de que Él puede escucharnos y darnos respuesta; porque es nuestro padre, porque tiene toda autoridad en el cielo y en la tierra. Mateo 6:9

También el apóstol Pablo nos recomienda no estar afanosos, lo principal que tenemos no es nuestra petición o ruego, lo más importante es que tenemos un Dios que se compadece y que puede respondernos; así que la invitación de Pablo es a que presentemos nuestras «peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias» Filipenses 4:6.

Hay aquí varias características para presentar a Dios las peticiones: una es en toda oración, otra es en ruego y la otra; la que muchas veces se nos olvida, es la que tiene acción de gracias.

Cuando presentamos a Dios nuestro ruego y le añadimos la acción de gracias, le damos a entender a Dios que confiamos en Él, en su poder, en su obra y esta confianza nos da descanso, seguridad y aliento, y esto hace que «la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús» Filipenses 4:7.

Esa paz de Dios en nuestro corazón mantendrá firme nuestra esperanza, con esa esperanza no estaremos llenos de ansiedad y angustia, sino confiados.

Jesús bien lo dijo: «pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá» Mateo 7:7.

En Él tenemos respuesta, nos queda solo descansar en sus brazos y agradecer por todo aquello que recibiremos de Él confiados en que siempre será lo mejor, pues «a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudarán a bien» Romanos 8:28.

Seamos agradecidos y en nuestras oraciones además del ruego, incluyamos la acción de gracias, esto lo hizo Daniel cuando fue firmado el edicto del rey que iba en su contra Daniel 6:10, lo hizo Jesús, al multiplicar los peces y los panes Mateo 16:36 cuando celebró la última cena Mateo 26:27, al resucitar a Lázaro Juan 11:41. 

Como no hacerlo y mantener el espíritu libre de ansiedad, por la confianza que ponemos en nuestro Dios?.

Vale la pena permitir que la paz de Dios reine en nosotros a pesar de las circunstancias, del dolor o la prueba. Seamos Agradecidos!

Preguntas

Haz experimentado lo que es dar gracias a Dios por un momento de prueba o dolor vivido?

Consideras que todo lo que anhelas, es interesante para Dios?

La invitación es a que clames y a la vez, agradezcas por lo que has de recibir.

Olga Mosquera – Libro devocional Gozo para el alma.